Bulbos de Verano

Dentro de los bulbos, los menos conocidos y utilizados son los bulbos de verano. No….cuando hablo del verano, no me refiero a las plantas de bulbo que florecen en verano, que serían las sembradas en primavera.
Los bulbos de verano, hacen referencia a las bulbosas que plantamos en verano, para tener floración durante el otoño y el invierno, una de las épocas menos productivas del año en cuanto a floración se refiere.
Entre los jardineros aficionados hay ciertas confusiones con las fechas, debido a que muchas páginas web juegan a equivocar entre las fechas de plantación y floración. Siempre, siempre, siempre, en jardinería los bulbos se clasifican por su fecha de plantación, no por la fecha en la que florecen. Este punto es importante, cuando vayas a comprar bulbos de verano.

Tipos de bulbos de verano

Gracias a la selección y la hibridación de diferentes tipos de bulbos (siempre de la misma especie), se están consiguiendo de bulbos que florecen en diferentes épocas del año.
Como ejemplo tenemos los gladiolos, que dependiendo de la climatología del lugar, son bulbos que podrían florecer durante todo el año.
Típicamente son bulbos de primavera que florecerán durante el verano, pero se pueden sembrar durante el verano y recoger su floración durante el otoño, por no hablar de que tenemos bulbos de gladiolos de floración tardía, que florecerán a los 100 días de haber sido sembrados.
Entre los bulbos de verano más comunes tenemos:

  • Ciclamen
    El ciclamen es una tuberosa que florece durante todo el otoño y el invierno, hasta el comienzo de la primavera. Con este bulbo podremos tener flores durante todo el invierno, cuando en el jardín no hay casi ninguna planta floreciendo.
    Sus flores tienen una gran variedad de colores. Son especialmente llamativas por sus grandes pétalos plegados sobre si mismos, que le dan un aspecto muy original.
  • Ranúnculos
    Los ranúnculos suelen florecer durante el invierno o el comienzo de la primavera, según se siembren como bulbos de verano o de otoño.
    Aguantan bien las heladas ligeras, siempre que no superen los -10ºC. Si en tu zona el frío es más intenso, conviene sembrar en maceta y cuando el riesgo de heladas supera esa franja, proteger o entrar dentro de casa.
    Sus flores son muy llamativas, por lo que es muy común que se cultiven para usar como flor cortada.
  • Hemerocallis
    Las hemerocallis, dependiendo de las variedades se pueden plantar desde mayo hasta septiembre, convirtiéndose en bulbos de verano o de otoño, ya que las primeras florecerán durante el invierno y las segundas al llegar la primavera.
    También se las conocen como azucena turca, lirio de un día o lirio de la mañana, ya que sus flores sólo duran un día: abren por la mañana y se marchitan por la tarde.
    No te asustes, su periodo de floración es muy prolongado, en el lugar de la flor marchita, al día siguiente aparece otra, en una sucesión vertiginosa.
  • Arlequina
    La sparaxis tricolor o arlequina, es una bulbosa sudafricana que florece en octubre, aunque si prolongamos su fecha de siembra, podrá florecer hasta el comienzo de la primavera.
    Tiene unas flores de lo más llamativo y como ventaja tiene que sus bulbos se naturalizan bien, no siendo necesario levantar del suelo, para asegurarnos una nueva floración al año siguiente. Resisten bien las heladas y la exposición al sol, son unas todo-terreno.

Fichas de bulbos de verano

Aprende a cultivar las bulbosas de verano que más te gustan:

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Ciclamen. Cuidado, Cultivo y Multiplicación

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Cultivar bulbos de verano

La gran variedad de plantas bulbosas, nos permite disfrutar de sus flores en todas las épocas del año, no sólo en primavera o verano.
Como estamos hablando de bulbosas que se siembran durante el verano y florecen en otoño o invierno, son resistentes al frío, pero como ocurre con todas las plantas, unas son más sensibles que otras.
Las menos resistentes se deben sembrar en jardineras o macetas, para que, si fuera necesario por las condiciones climáticas, poner en lugar protegido.
La siembra de bulbos de verano no difiere en exceso del resto de bulbosas, ya que todas tienen necesidades similares:

Planificación

Esta tarea es una de las más importantes, ya que, una vez elegidos los bulbos que nos gustaría tener en el jardín, hay que determinar que fecha es la más adecuada para su plantación, con que otros bulbos o plantas puede combinar, en que lugar los debemos ubicar, etc.
Una buena planificación nos evitará muchos dolores de cabeza.

Preparación del terreno

Las bulbosas necesitan de suelos sueltos, que en la mayoría de los casos deben ser ricos en nutrientes.
No toleran bien los suelos encharcados, como tampoco gustan de materia en plena descomposición.
Mi sugerencia es que utilices sustratos comerciales, que pueden ser a base de vegetales (compost) o estiércol maduro de animales, pero que siempre han pasado por los procesos y controles adecuados, para que al llegar al jardín estén en perfectas condiciones.
Si el terreno elegido para la plantación no drena bien, mi recomendación es que lo mejores, añadiendo materiales que ayudarán a mejorar su esponjosidad, como es la arena, turbas o compost.
Elige la ubicación adecuada para cada bulbo. Mientras que algunas bulbosas como la Sparaxis tricolor aguanta perfectamente a pleno sol, el ciclamen necesita estar ubicado en un lugar a la sombra.

Planta los bulbos correctamente

Cada bulbo necesita una profundidad de plantación diferente, que en líneas generales depende de su diámetro, pero no siempre.
Comentaba antes de los ciclamen, pues no necesitan ser plantados a mucha profundidad, todo lo contrario, conviene no enterrar muchos sus bulbos.
Si que resultan más importantes las distancias de plantación, para que las plantas no compitan por los mismos nutrientes.

Riego

En líneas generales el riego será más abundante durante la época de plantación (verano) y gran parte de su crecimiento, hasta llegar a la época del año en que comienzan las lluvias y se debe moderar.
Lo importante para las bulbosas de verano es conservar una buena humedad en el suelo, sin llegar al encharcamiento del terreno, que podría provocar pudrición en los bulbos.