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Gladiolo. Cultivo, Cuidado y Multiplicación

  • Nombre científico: Gladiolus
  • Nombre común: Gladiolo, gladiolos, espadilla
  • Familia: Iridaceae
  • Origen: Área Mediterránea, incluyendo Europa, Asia, África tropical y Sudáfrica.
  • Floración: Durante todo el verano
  • Ubicación: A pleno sol
  • Riego: Dos veces en semana
  • Abono: Durante el crecimiento, cada 21 días
  • Dificultad:Muy fácil, para principiantes
El gladiolo es un bulbo típico de primavera que florece en verano. Es ampliamente conocido como flor para jardín, pero sin duda donde más se suele utilizar es como flor cortada.
Dentro del género de los gladiolos podemos encontrar hasta 250 especies diferentes de bulbos, procedentes en su mayor parte de la cuenca del Mediterráneo, Europa, Asía, África tropical y Sudáfrica.
Su uso es tan común y tan reclamadas sus flores, que los jardineros profesionales han creado un sinfín de variedades híbridas de gladiolos, con flores grandes y pequeñas, con una gran variedad de colores.

Guía rápida para el cultivo de las calas

icono-profundidad-plantación
Profundidad de siembra
5 a 7 centímetros
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Riego
2 veces en semana
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Ubicación
Soleada
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Distancia de plantación
Entre 25 y 40 centímetros

Descripción

Los gladiolos se producen a partir de un cormo, un tallo engrosado subterráneo con forma redondeada y algo achatada. Por tanto y aunque se suele incluir dentro de los “bulbos” de primavera, en realidad no lo es.
Comparten muchas similitudes con los bulbos, como su ciclo de vida: pierden su parte aérea durante la época invernal, conservando sólo su tallo subterráneo.
Los tallos de los gladiolos pueden medir entre 1 y 2 metros de altura, recubiertos de hojas en su parte inferior y siendo el sustento de las flores. Sus hojas son alargadas y lanceoladas.
Son sensibles al viento, por lo que, si en el jardín no los colocamos en un lugar protegido, conviene utilizar unos tutores que mantengan erguida la vara floral.

Floración del gladiolo

El mayor atractivo de los gladiolos es su floración. De los tallos florales suelen aparecen entre 12 a 20 flores con formación en espiga.
La floración de los gladiolos se produce en una amplia gama de colores, como el rojo, granate, rosa, amarillo, crema, incluso existen flores de gladiolo en verde. Todos estos colores los encontrarás en una amplia gama de tonos, desde los pastel a los más intensos.
Sus flores también cubren una buena variedad de tamaños, fruto de los numerosos cruces a los que ha sido sometido, pudiendo encontrar flores miniatura a gigantes.

Clasificación de los gladiolos

Los gladiolos se pueden clasificar atendiendo a diferentes parámetros, como son su precocidad, el tamaño de sus flores o su color.

  • Atendiendo a su precocidad. Tenemos gladiolos muy precoces, que aparecerán a los 68 a 70 días desde su plantación, precoces, medianamente precoces, medios, medianamente tardíos, tardíos y muy tardíos, que pueden tardar más de 100 días en florecer.
    Con esta variedad de floraciones, podemos tener gladiolos en floración sucesiva durante más de un mes.
  • Según el tamaño de su flor. De flor grande, con hasta 18 centímetros y flores pequeñas, de 4 a 8 centímetros.
  • En función de su color. Gladiolos blancos, rojos, rosas, salmón, amarillos…

Plantación de los gladiolos

Si vivimos en una zona con clima templado (clima mediterráneo), la plantación de los gladiolos comienza a finales de febrero y la podemos escalonar hasta finales de agosto, para tener flores durante todo el verano.
Dependiendo de la variedad, ya hemos visto que podremos disfrutar de las primeras flores de gladiolo a los dos meses más o menos desde la siembra.

Cómo plantar gladiolos

Una vez que comienza la época de siembra del gladiolo, conviene tener en cuenta:

  • La profundidad de plantación debe ser de unos 5 a 7 centímetros.
  • Se suelen plantar en hileras, que pueden tener una distancia de unos 25 centímetros entre ellas, pero entre bulbo y bulbo puede acortarse el espacio a unos 15 centímetros.
  • Para una mayor naturalidad conviene sembrar pequeños grupos juntos, siempre en número impar.
  • Si la variedad sembrada es de tallo alto y flores grandes, es buena idea colocar un tutor lo antes posible. En todo caso debemos buscar un sitio protegido del viento o entutorar.
  • Conviene rociar los bulbos con fungicidas antes de su siembra, para prevenir la aparición de hongos.
  • Busca que la yema del bulbo esté colocada apuntando hacia arriba.

Cuidados del gladiolo

El gladiolo es una planta perenne muy fácil de cultivar en el jardín y que se reproduce con facilidad, de modo que tendremos gladiolos durante muchos años…y cada vez más, siempre que les proporcionemos las condiciones adecuadas.

Exposición al sol

El gladiolo es una planta que necesita imperativamente estar a pleno sol para florecer, si colocamos los bulbos a la sombra, no florecerá.
Esto no quiere decir que no puedan prosperar en semi sombra, siempre que las horas de sol sean suficientes y la temperatura adecuada.
Curiosamente, no soportan un calor sofocante “en teoría”, porque yo los he cultivado en un jardín en la zona del centro de España, con veranos a 40º y han florecido.
Las temperaturas óptimas pasan por los 10º a 15º nocturnos y los 20º a 25º durante el día.
Es cierto que, si el calor es excesivo, las flores pueden durar menos tiempo.

Ubicación

Los cormos de gladiolo prefieren tierras arenosas y sueltas que drenen bien, para que no se produzcan encharcamientos.
Aunque prosperan bajo un buen número de situaciones, lo mejor es proporcionarles un suelo rico en nutrientes y materia orgánica, que no esté en contacto directa con los bulbos.
Una buena idea es preparar el suelo con antelación, durante el otoño o comienzo del invierno, para que el compost esté degradado cuando sembremos los cormos.

Riego

Prefieren suelos relativamente húmedos sin encharcamientos.
Es una buena idea regar a fondo al principio de su plantación, hasta que comienzan a aparecer los primeros brotes, a partir de ese momento los riegos se deben espaciar para mantener el suelo húmedo, pero sin llegar al encharcamiento.
No conviene que cuando empieza a florecer se quede sin agua, ya que podría abortar y no florecer.

Abonado

El abonado conviene realizarlo cuando la planta ya ha comenzado a crecer, no antes. Una buena regla es que tengan al menos 15 centímetros de altura.
No conviene aplicar el abono directamente alrededor del tallo, conviene hacerlo a unos 10 o 12 centímetros de distancia. Si utilizamos fertilizantes líquidos, se puede aplicar cada tres semanas, si por el contrario utilizamos granulados, con un par de veces durante su ciclo de vida será suficiente.

Plagas

Una de las plagas más importantes dentro del cultivo de los gladiolos, es la aparición del hongo Fusarium.
Podremos detectar su aparición si observamos que las hojas de los gladiolos comienzan a amarillear, se reducen el número de flores y por último, los cormos se pudren.
Es conveniente evitar los abonos con fertilizantes nitrogenados amoniacales, ya que provocan cierta acidez al suelo y favorecen su aparición.
Otras de las plagas comunes en los gladiolos son los trips, los pulgones y las babosas, fácilmente controlables con fungicidas específicos.
También se pueden utilizar fungicidas caseros o ecológicos: jabón potásico, purín de ortiga…

Reproducción

Los gladiolos se reproducen de forma espontánea.
Cada vez que saquemos los cormos de gladiolo para su almacenamiento, podremos observar como alrededor de los bulbos hay otros bulbitos más pequeños, que debemos separar y almacenar aparte, para en la temporada siguiente sembrar y dejar que crezca y engrose.

Reproducir gladiolos por división

El procedimiento para la reproducción de gladiolos sería el siguiente:

  • Al finalizar la temporada y cuando el gladiolo ha terminado su ciclo de vida, secándose la parte aérea, procederemos a desenterrar los bulbos.
  • La gran mayoría de los cormos adultos, producen bulbitos. Para encontrarlos conviene cavar un hueco alrededor del bulbo, con cuidado de no lastimar al principal y a los bulbitos que haya generado de forma espontánea.
  • Procederemos a separar los diminutos cormos, separándolos por colores.
  • Al año siguiente los sembraremos separados de los principales, para darles la oportunidad de que engrosen y florezcan.

Almacenar cormos de gladiolo

Una vez que los cormos de gladiolo han florecido, lo más prudente es desenterrarlos para conservarlos durante el invierno.
Sólo en climas cálidos y templados pueden dejarse enterrados, con la precaución de cubrir la superficie durante el invierno con compost o paja, que evite cualquier tipo de daño por alguna helada inesperada.


En las zonas donde las heladas son frecuentes, unas seis semanas después de la floración los cormos estarán preparados para ser desenterrados. Apreciaremos que sus hojas amarillean y comienzan a morir.
Procederemos de la siguiente forma:

  • Cortaremos los tallos a 1 centímetro del cormo.
  • Limpiaremos bien los cormos, eliminando todo resto de tierra con un cepillo suave.
  • Los dejaremos secar al menos durante dos semanas antes de proceder a almacenarlos. Lo aconsejable es buscar un sitio bien luminoso, aireado y cálido.
  • Una vez secos, revisaremos que ninguno presenta golpes o daños que puedan provocar su pudrición.
  • Rociaremos con un insecticida antes de guardar de forma definitiva. Se pueden guardar en bolsas de papel o mallas, que separaremos por colores y variedades.

Imágenes y fotos de gladiolos

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